Gasol y Los Lakers

Febrero 19, 2008

Escribía hace unos días en otro blog en el que expreso mis opiniones sobre baloncesto y automovilismo que por fin Pau Gasol había caído en un equipo que opta al título de la NBA.

Siempre he sido seguidor de los Lakers, sobre todo en la época del que para mi ha sido el más grande de todos los jugadores: Erwin “Magic” Johnson. Ahora lo seré más si cabe, pues la presencia de Pau en ese equipo hace que mi “cariño” se duplique, por el equipo y por el jugador.

Que triunfará no creo que nadie lo ponga en duda. Además ahora podremos ver a Gasol jugando de verdad en el puesto que más le va: el de 4 (power forward que dicen allí). Algunos que siempre han pensado que no tiene la categoría de otras estrellas de la NBA que juegan en ese puesto, se van a dar cuenta (ya se ha vislumbrado en los partidos que ha jugado) de que al no tener la responsabilidad de coger todos los rebotes y meter todos los puntos, podrá jugar de una manera que para él es más natural. Jugará más abierto y podrá utilizar más a menudo ese magnífico tiro que tiene desde 3/4 metros. Podrá pasar más balones a sus compañeros y estará más fresco para defender más fuerte y mejor. Posiblemente sus estadísticas en el apartado de rebotes bajarán y sus anotaciones no subirán mucho. Pero, sus porcentajes serán mucho mejores, porque la selección de tiro será mejor y porque será, para los contrarios, más difícil defenderlo. Ya se ha visto en estos seis partidos.

Hoy debuta en su cancha, la de más glamour y en la que todos quieren estar. Desde aquí le deseamos lo mejor.

Enhorabuena.

Tres puntos geográficos: Lanzarote, Nueva York y Murcia. Hace un año yo estaba en Lanzarote, tu en Nueva York y hoy, los dos estamos en Murcia. Ya escribí entonces las sensaciones que tuve durante todo el día. Primero esperando que llegara la hora de la carrera, más tarde esperando con ansiedad los e-mails con los tiempos de paso por los 5, 10, 15, …. kms. Fíjate cómo será, que ayer mientras veía la retransmisión en TV de la carrera, de vez en cuando pensaba que en alguna de las imágenes encontraría la camisa amarilla con el dorsal 8320 y te vería sonriente entre la multitud de corredores.

Fue tu primera maratón y nos sorprendiste a todos con el tiempo que hiciste, pero, y estoy completamente seguro de lo que escribo, aunque en otras carreras hagas mejores tiempos (en Berlín este año ya lo has rebajado) y consigas mejores marcas, nunca volverás a sentir lo mismo. Ya sabes, el primer amor nunca se olvida y con el tiempo su recuerdo se va haciendo más dulce y placentero.

Feliz cumpleaños monstruo.

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Erase una vez que se era…….. tranlará, larí, loró.

Que en el bosque oscuro y sombrío de Woking, en la nublada Albión, habitaba un señor feudal cuyo nombre: Ron El Terrible, era temido y odiado hasta por alguno de sus vasallos.

Llevaba el hombre ocho años sin llevarse una conquista a la boca, cuando se le ocurrió, después de mucho pensarlo pues a él nunca le gustaron “los latinos” por haraganes y despreocupados, según palabras propias, que si se aliaba con un caballero español llamado Fernando y apellidado Alonso, quizás tendría la oportunidad de recuperar la vieja gloria. Dicho y hecho, la alianza se cerró y llegó el tiempo de las batallas. Mas cuando todos pensaban que el general que comandaría los ejércitos que habían de ser vencedores fuera el caballero español, a Ron El Terrible no se le ocurrió mejor idea que darle aquellos buenos ejércitos que el español había entrenado y pertrechado, a un advenedizo inglés de nombre Lewis y de apellido Hamilton. Tras las primeras escaramuzas y, quizás, para equilibrar la lucha con su archienemigo, el noble italiano Ferrari, repartió el mando entre el ilustre Fernando y el advenedizo Lewis. Así Fernando ganó alguna batalla (con enfado del novel) en la tierra de otro de sus enemigos: el conde de Renault. Henchido por estos triunfos y azuzado por los clanes y voceros ingleses, el pérfido Ron creyó (mal ojo el suyo) que podía ganar la guerra. Prescindió entonces de la sabiduría y experiencia del español para confiar sus tropas de élite al novel inglés, al que Ron había criado desde niño.

Se sucedieron unos cuantos éxitos hasta que el español, harto de ser perjudicado por las insidias del inglés, decidió dejar de entrenar las tropas. Entonces el pérfido Ron culpó a Fernando de traer la desgracia a su castillo acusándolo de ser el causante de que hubieran cogido a sus espías en tierras italianas. Pero en su soberbia no entendía que el doble error era suyo. 1) Mandar espías 2) Mandar a malos espías que se dejaron cazar.

Desde ese momento las tropas de élite del inglés, con grandes dosis de fortuna, empezaron a dar una de cal y otra de arena. Pero aun así, Ron siguió mandando los mejores pertrechos al ejército dirigido por el novato en detrimento del ejército del español.

Y llegó la hora de la batalla definitiva. Los italianos trabajando como un solo hombre se aprestaron a la batalla con las tropas bien armadas y la intendencia bien dispuesta. Los ingleses, por el contrario, con las tropas divididas y desequilibradas y con la intendencia mal dispuesta. La primera escaramuza resultó desigual, pues la élite del inglés, mal dirigida, acabó deshecha en la tierra y sólo la contundente actuación del general español salvó las posibilidades de ganar la guerra. Sin embargo, la soberbia llevó al maquiavélico Ron a encarar la última y definitiva escaramuza con la misma táctica errónea. El advenedizo no supo conducir sus tropas a la victoria y a pesar de que el caballero español luchó magníficamente y se batió como un honorable paladín, no pudo llegar a tiempo al rescate pues su caballería estaba agotada y mal armada.

El pérfido Ron, derrotado, desarmado y vilipendiado, aun intentó, aduciendo ayudas mágicas de otros contendientes, que anularan la victoria del señor de Ferrari. Pero esta vez nadie le creyó.

Moraleja: Más vale bueno conocido que malo y desconocido.

Descansa en paz Ron, te mandaría un buen “Ribera del Duero” para que ahogaras tus penas, pero sería desperdiciar un buen caldo en un mal buche. Además, esta temporada se llevará el “chianti“.

Ciao.

Han pasado unos meses, has cambiado tu residencia de continente y sigues cumpliendo tu sueño de correr maratones.

Esta vez ha sido en Berlín y según me has contado hasta tuviste la oportunidad de saludar al campeón y nuevo recordman mundial de la prueba. Tus expectativas estaban en bajar de las 3h:10′. No pudo ser, pero por poco. Te quedaste en 3h:16′, lo que es seis minutos mejor que el tiempo que hiciste en Nueva York. Todo esto con el agravante de que no has podido entrenar adecuadamente debido a mudanzas de casa, trabajo nuevo y otros pequeños contratiempos. Aun así, bajar esos seis minutos ya es suficiente.

Sigo estando muy orgulloso de ti y de tus constantes deseos de superación. En la próxima que corras seguro que bajarás de las 3 horas.

Te escribo esto unas horas antes de que te embarques en otra media maratón. Seguro que estarás por debajo de 1h;27′. Mañana me contarás.

Animo, y como te dije en NY: ¡A coger el toro por los cuernos!

Te quiero.

Mi perra y yo

Octubre 20, 2007

Andaba yo anoche liado intentando subir (¿por qué “subir”. Debería ser “enviar”) mi página web al servidor - ardua tarea, por otro lado, si no lo haces por medio del programa que el “casero” pone a tu disposición -, cuando mi perra, que es muy lista, empezó a refunfuñar. Normalmente cada vez que me siento delante del ordenador se mosquea y protesta, porque sabe que pueden dar “los quiries” y yo sin levantar mis posaderas del asiento. Y claro…, su paseo se va al traste. Pero esta vez me pareció que lo hacía de una manera un tanto irónica, como si se riera de mi. No le di importancia y continué con el galimatías del FTP y demás. Sin embargo, al cabo de un rato me percaté de que no sólo hacía extraños ruidos, sino que además movía su hermosa cola bruscamente en círculos. Esto me extrañó, pues ella se cuida muy mucho de no estropear el magnífico orden del pelo de la misma. Le reconvine su actitud, pues no es de perras bien educadas comportarse así. Pareció surtir efecto durante un momento, pero enseguida volvió a las andadas y ahora, asombrado, vi como no sólo hacía ruidos y movía la cola. También movía la cabeza, se contorsionaba y, de vez en cuando, rodaba sobre si misma. Me volví hacia ella y la miré con cara de presidente del gobierno en medio del debate sobre el estado de la nación. Ni caso. Alarmado, me levanté y fui en busca de las páginas amarillas con la intención de encontrar el teléfono de una clínica veterinaria (qué iluso, mira que querer encontrar algo en esas páginas). Desesperado, y antes de que mi sistema nervioso saltara por los aires, me encaré con ella seriamente, pero, eso si, con cariño (le rogué, le imploré y le ofrecí el oro y el moro). Por un momento pareció calmarse, y ya más tranquilo me dirigí a la mesa del ordenador con la intención de sentarme y seguir con mi batalla contra los FTP, puertos, servidores, contraseñas, etc., cuando, adelantándose a mi y de un salto, se encaramó encima del asiento y puso una pata encima del teclado del ordenador. Intenté detenerla con una estirada al más puro estilo Casillas, pero lo único que conseguí fue darme de narices, mejor dicho, de frente con el filo de la mesa (dos puntos de sutura y un dolor de cabeza tamaño XXL) y ver con la visión un poco nublada por el golpe como se abría una ventana en la pantalla del ordenador que decía: “Sus archivos se han cargado correctamente”. Me froté los ojos intentando aclararme la vista y me cercioré de que el mensaje estaba allí. Me rendí a la evidencia. Había conseguido en un segundo lo que yo llevaba horas intentando. Me miró con ojos chispeantes y yo bajé la cabeza avergonzado. Le prometí que desde ese momento compartiríamos el ordenador. Y así lo hemos hecho. Es más, creo que esto que estás leyendo lo ha escrito ella.

Buenas noches, o días

Idas y Venidas

Septiembre 12, 2007

Me decía un amigo hace unos días que tiene un problema tremendo con su lavadora. Cada vez que pone calcetines en ella para lavarlos, sabe los que pone, pero no los que va a sacar. Vamos, que siempre le desaparece alguno. Lo consolé diciéndole que, por lo visto, eso le pasa a muchísima gente, pero que como ya se ha convertido en algo “casi normal”, nadie le da mucha importancia. Al hilo de esto, que quieras o no, me intrigó, me puse a cavilar, no en las cosas que desaparecen, sino en las que aparecen así por las buenas. Y al cabo de un rato de estar dándole vueltas al asunto, llegué a una conclusión: tiene que haber, por narices, una relación entre lo que desaparece en un sitio y lo que aparece en otro.

No sé si es en mi lavadora en la que aparecen los calcetines que se le pierden a mi amigo. Pero, a veces pongo cuatro pares y cuando los saco siguen siendo ocho calcetines, pero hay una pareja que no casa, lo que quiere decir que uno de los míos se ha ido y, a la vez, ha venido otro desde otra lavadora. Pongo éste ejemplo simplemente porque hablábamos de calcetines, pero hay muchos más. Veamos: te pones a buscar en un cajón algo que necesitas en ese momento y que estás completamente seguro que has dejado allí. Bueno, pues lo que buscas no está. Pero, por el contrario, empiezas a encontrar cosas de las que no tenías ni siquiera idea que existieran y, mucho menos, que te pertenecieran. Sigues buscando lo que necesitas en otros cajones, gavetas, armarios, etc. Y al final, rendido y harto, pasas olímpicamente de aquello que buscabas, miras el montón que has hecho con todo lo que has encontrado, comienzas a curiosear y de pronto te das cuenta de que te lo pasas pipa descubriendo cosas que no sabías que tenías, de las cuales, algunas, son incluso interesantes o muy interesantes.

Ahora bien, piensa…y …¡Joder! alguien, en algún otro lugar, estará pasándoselo muy bien al hallar eso que tu, o quien sabe cuantos más, andabais buscando.

Salud.

¡Qué desastre!

Septiembre 9, 2007

Bueno, pues aquí estamos. Hemos llegado al año 2007 y el mundo sigue yendo de mal en peor.

Recuerdo que cuando era joven veía el cambio de milenio casi como una cosa mágica. En aquellos años 60 en los que nos parecía que todo podía cambiarse (a mejor), pensábamos que al llegar el año 2000 el mundo estaría en paz, que la tecnología se aplicaría al desarrollo de ideas constructivas, que las enfermedades serían poco más que recuerdos del pasado, que, como nos adelantaron A. C. Clarke y Kubrick en 2001 Odisea Espacial, incluso habríamos descubierto que alguien más habita en el espacio y que habríamos contactado con ellos. En fin, que éste planeta rebosaría felicidad por los cuatro costados.

Pero…, el ser humano no tiene remedio. Repite una y otra vez los errores del pasado con el valor añadido de que cada vez es más fácil deshacerse de grandes cantidades de otros seres humanos y con el agravante de que por repetitivo cada vez nos afecta menos.

Estamos en manos de descerebrados que sólo quieren tener poder (económico o político) y que piensan, como decía F. Herbert que “el poder derriba todas las barreras, incluida la de su propia ignorancia“. Pero no es así, sino que duplican la misma: Son ignorantes integrales y, además, ignoran, conscientemente en éste caso, los efectos que provocan en el resto de la humanidad. Adormecen nuestra conciencia bombardeándonos con productos que aparentemente nos hacen felices, pero que no sirven para nada, excepto para que ellos consigan su propósito que no es otro que hacernos olvidar que el gran negocio de la guerra debe continuar.

La mediocridad y el mal estilo se han impuesto, no sólo como moda, sino como “canon” máximo al que debemos aspirar, pues si no lo hacemos así estaremos al margen (bendito margen en éste caso). Nos crean ídolos artificiales (cineastas, deportistas, cantantes, etc.) que no aguantan ni la más pequeña comparación con lo que debería ser un modelo social. Nos ensucian la mente con una TV que es basura. De la prensa y los que en ella opinan, salvo alguna honrosa excepción, mejor no hablar. Y mientras, medio mundo se muere de hambre. Sólo con el valor de lo que el “primer mundo” tira a la basura, se daría de comer al “tercer mundo”. Pero ese mundo (perdón por la redundancia) que por lejano se nos antoja irreal, existe y está ahí mucho más cerca de lo que querríamos. Pero, parece ser que es mejor cerrar los ojos, los oídos y el cerebro.

¡Qué asco! Me mataron las ilusiones.

El tiempo

Febrero 28, 2007

Pasa y pasa… y no se detiene. Maldito invento el que hicimos con el reloj, podemos contar hasta las milésimas de segundo que nos va ganando la muerte. Somos, querámoslo o no, un poco masoquistas. Creo sinceramente que era mejor cuando se medía por estaciones, supongo que la sensación de envejecimiento era menor. Sin embargo, a esta sociedad actual parece faltarle tiempo para todo. Queremos que cualquier cosa que sea suceda inmediatamente y no dure mucho, pues tenemos avidez de consumir la siguiente, sea ésta lo que sea; noticia, acontecimiento, defunción, accidente, guerra… Es como si alguien se pusiera a engullir comida sin parar. Le sería imposible degustarla y, además, reventaría. Pues así pasamos por la vida: sin aliñarla, sin masticarla, sin saborearla, y si no reventamos es porque debe ser que el cerebro tiene más capacidad para asimilar toda la porquería que le metemos dentro (bueno, algunos si que revientan. Aunque no los que deberían).

En fin, no quiero ponerme pesimista. Yo seguiré con mucha calma cocinando, sazonando, aliñando, masticando y saboreando la vida (o la muerte) como si fuera el último banquete que me queda (nunca se sabe).

Quedad en paz… o así.

 

Condolencias

Febrero 23, 2007

Dicen los gitanos que no quieren a sus hijos con buenos principios. Pues bien, no es un buen comienzo estrenar el blog hablando de la muerte del que fuera integrante del quinteto mágico de los Celtics de Boston en la década de los 80, Dennis Johnson. Siempre me gusto el baloncesto, pero me convertí en un auténtico apasionado viendo aquellos tremendos duelos entre Celtics y Lakers. He de decir que me gustaba más el “show time” de los Lakers de Alcindor (Abdul Jabbar), Whorthy y Magic Johnson, pero admiraba la consistencia y la seriedad del equipo que dirigía Dennis Johnson en pista. Sin temor a equivocarme puedo decir que lo que hoy es la NBA se lo debe, si no en un 100%, al menos en un 90%, a aquellos magníficos jugadores que tantas veces nos hicieron trasnochar para poder verlos en acción.

Descansa en paz. Pocos podrán presumir de haber hecho feliz a tanta gente como lo hiciste tu.

Entrada a canasta


Hello world!

Febrero 22, 2007

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Sed bienvenidos a este blog