Idas y Venidas
Me decía un amigo hace unos días que tiene un problema tremendo con su lavadora. Cada vez que pone calcetines en ella para lavarlos, sabe los que pone, pero no los que va a sacar. Vamos, que siempre le desaparece alguno. Lo consolé diciéndole que, por lo visto, eso le pasa a muchísima gente, pero que como ya se ha convertido en algo “casi normal”, nadie le da mucha importancia. Al hilo de esto, que quieras o no, me intrigó, me puse a cavilar, no en las cosas que desaparecen, sino en las que aparecen así por las buenas. Y al cabo de un rato de estar dándole vueltas al asunto, llegué a una conclusión: tiene que haber, por narices, una relación entre lo que desaparece en un sitio y lo que aparece en otro.
No sé si es en mi lavadora en la que aparecen los calcetines que se le pierden a mi amigo. Pero, a veces pongo cuatro pares y cuando los saco siguen siendo ocho calcetines, pero hay una pareja que no casa, lo que quiere decir que uno de los míos se ha ido y, a la vez, ha venido otro desde otra lavadora. Pongo éste ejemplo simplemente porque hablábamos de calcetines, pero hay muchos más. Veamos: te pones a buscar en un cajón algo que necesitas en ese momento y que estás completamente seguro que has dejado allí. Bueno, pues lo que buscas no está. Pero, por el contrario, empiezas a encontrar cosas de las que no tenías ni siquiera idea que existieran y, mucho menos, que te pertenecieran. Sigues buscando lo que necesitas en otros cajones, gavetas, armarios, etc. Y al final, rendido y harto, pasas olímpicamente de aquello que buscabas, miras el montón que has hecho con todo lo que has encontrado, comienzas a curiosear y de pronto te das cuenta de que te lo pasas pipa descubriendo cosas que no sabías que tenías, de las cuales, algunas, son incluso interesantes o muy interesantes.
Ahora bien, piensa…y …¡Joder! alguien, en algún otro lugar, estará pasándoselo muy bien al hallar eso que tu, o quien sabe cuantos más, andabais buscando.
Salud.

Escribe un comentario